Una vez, yo también escribí un libro.

Fue una experiencia bonita, hace ya un buen par de años y aún así, aunque le veo mil fallos y no deja de ser la primera cosa que me puse a escribir, no gano nada si ni siquiera se lee. 
Elegimos en aquel momento Blurb porque al tener ilustraciones a color, consideramos que influiría en el buen resultado de la impresión, los tipos de papeles que ofrecen. 
Activé la opción de previsualizarlo entero en la web de Blurb, así que si le das al enlace de abajo, lo puedes ojear o leer entero, sin compromiso de nada. 
Ahí está en mis estanterías, con su coqueto formato cuadrado y hoy al verlo pensé que en realidad yo también me puedo tirar el rollo de haber escrito un libro XD .

Aquí, pillada por sorpresa, podemos ver a una joven lectora:



Big Noses

Después de mucho pensarlo, he decidido hacerlo. Las narices me llamaban como el néctar a los colibríes. Me decidí a llevar a cabo aquella disparatada idea que un día le comenté a mi pareja un poco a tontas y a locas y él me respondió: "Pues échale coño y escríbelo". El jodido se hace querer.
En principio pensaba hacerlo por aquí y ya está, pero rebuscando entre portales de escritores, me topé con Megustaescribir, muy parecido a Wattpad, pero cuya media de edad es más similar a la mía.
En definitiva y para resumir, lo que he decidido es subir relatos cortos a esta red social de escritores con una única temática: Las narices grandes. Y convertir una conversación casual, en un pequeño libro. Como digo, con ninguna expectativa más allá de la satisfacción personal y lo guay que se va viendo cuando le vas sumando capítulos y empieza a tomar forma, aunque también como una excusa para mezclarme con gente con afinidades comunes y con mucho talento. Si echas un ojo por el portal lo podrás comprobar, hay mandanguita de la buena XD .
Por ahora ya tengo la portada, que me he hecho en Canva, ya que es muy fácil de usar y queda resultón hasta cuando no tienes ni idea de diseñar o de maquetar como es mi caso.
Dejo por aquí enlace y espero lograrlo y que no quede demasiado mal o lo peor, que me quede a medias:





Hoy voy a llorarme... más.

Hoy voy a llorarme porque me toca. Voy a hacer un esquema sencillo de la situación:

-Trabajamos de turno partido, tengo unas dos horas para ir a casa comer, pasear a mi perra y volver al tajo. Nos pareció, en algún momento de nuestra no-vida, que mudarnos a la periferia de nuestra ciudad, nos daría un poco de aire, de tranquilidad, quizás incluso nos ahorraríamos un dinerito.

Considero que en este esquema, se exponen todos los puntos tocante a nuestro día a día: Trabajar todo el día/ pequeña mascota/ medir con lupa los gastos para vivir dentro de unos márgenes básicos de dignidad, teniendo en cuenta la extensas jornadas laborales. ¡Qué sé yo! Creo que es más o menos lo típico y tópico.

Pues se ve que era mucho pedir. No buscábamos grandes lujos, sólo un sitio donde estar tranquilos los fines de semana y dormir escuchando grillos y la brisa marina que sube de la playa cercana.
He de decir, antes de empezar la llorada, que el barrio como conjunto, no tiene la culpa de nada, porque en general son bastante tranquilos y normales. Creo que tuvimos mucha suerte de encontrar un piso "en condiciones" que además aceptaran a nuestra Yoko, que es muy tranquila, pero que nos supone un problema a la hora de buscar alquileres. Quien tiene mascota sabe de qué hablo. 
El primer año, fue todo como la seda, nos compensaba incluso ese poco de tiempo en desplazarnos, ese poco rato de más que la guagua pasa tarde alguna noche, ese poco de más porque hay colas después de las lluvias, ese poco de más de alquiler. Nos compensaba incluso tener que hacer los cuatro viajes al día para sacar a Yoko, porque obviamente, a un perro se le atiende debidamente y si no no lo tengas. Nosotros lo hacíamos con mucho gusto.

Todo parecía ir bien, hasta que desde hace unos meses aparecieron esos seres que habitan la planta baja a los que yo mento cariñosamente como "PutosQuinquisdeMMMMierda". Todo empezó con una serie de maullidos de angustia que se escuchaban de noche y de día. Descubrimos pasados los días, que esa gente se iba de la casa semanas enteras y dejaban gatos encerrados en una solana, que es básicamente una habitación de unos dos metros cuadrados y cuya ventana da a la parte trasera del edificio por donde se asomaban los pobres animalitos intentando escapar de ese infierno. Nos enteramos por diferentes personas, que ya veían el caso como espectáculo cruel y por desgracia habitual. 
Mi pareja y yo, que lo mismo tenemos eso que la gente llama "carácter" cuando en realidad quieren decir mala hostia, llamamos a una protectora de la isla para pedir consejo, nos recomendaron llamar a la Policía y dar parte, puesto que al tratarse de una casa particular, aunque era un claro caso de abandono, es propiedad privada y tenemos que intentar localizar primero a esa persona o averiguar qué está ocurriendo. Al par de días de llamar al propietario de nuestro piso y que el gestor del mismo intentara mediar para pedir un poco de orden con el asunto, empezamos a ver luz en la vivienda y respiramos tranquilos, aunque la situación se repitió en un par de ocasiones más y era un poco abrumador escuchar a un animal tan desesperado y no poder hacer nada. A esta alturas yo ya pensaba, ¿Pero que coño está ocurriendo?
Olvidado ese asunto, al poco tiempo, los mininos dieron paso a grupos de adolescentes fiesteros y desde entonces las fiestas nocturnas y los días enteros de reggaeton se sucedieron día tras día tras día. Yo me imagino que tras ese sonido de gritos, de congas a las tres de la mañana y del chumba chumba que retumba en mi piso, se ocultan charlas sobre Existencialismo, debates literarios, Noam Chomsky, ¡Y me lo estoy perdiendo!
En definitiva, que la hora y media que tengo desde que llego a casa, almuerzo, saco a Yoko e intento meterle un empujón al libro que me esté leyendo, mirar al techo y pensar en nada, charlar sobre cualquier nimiedad o no, se ha convertido en una tortura que ha conseguido que todo me parezca horrible. Ya sólo pienso que el piso no está tan bien, que pierdo mucho tiempo en ir y volver, que los horarios de la guagua son imprecisos, que el fulano del piso lleva arreglando el portero desde que llegamos y aún no lo ha hecho, que le hemos arreglado cosas que se lo limpiamos y cuidamos y hay que ver que le pagamos puntualmente cada mes, que el barrio últimamente parece más feo y más sucio  y entras en lo que llama mi pareja "modo quejido", que es un cabreo sordo que no me lleva a nada.
Yo que estoy empezando el año  leyendo como Elizabeth Gilbert enumera los motivos por los que ser creativo es algo fantástico, que saques tu magia y que dejes de quejarte... ¡Ay Liz! Si tu supieras que no he podido ni terminarme tu libro porque Maluma no me deja.
Sigo pensando que el Marqués de Sade tenía mucha razón y que eso de ver triunfar la virtud sobre el vicio, al menos en esta vida... como que no, pero que si además los dejas que te minen la moral, ya sólo te queda amochar y dejar paso a otro que lo haga mejor en el mundo.
Escribo todo esto en pasado no sé por qué. Lo cierto es que lo hago a sabiendas de que cuando llegue a casa, me espera esa bazofia acústica, lo cual dice mucho del aguante que tengo... pero que son unos QuinquisdeMmmierda, eso lo escribo aquí y me quedo bien a gusto.
Por cierto, nos mudaremos desde que encontremos algo.



Y otro por cierto, la gente menos cívica y más irrespetuosa con la que nos hemos encontrado en nuestras andanzas por alquileres aquí y acullá, no tienen mascotas... Ahí lo dejo.

Listas de propósitos de año nuevo: fantasía y ciencia ficción.

Cada diciembre,  en tu cabecita comienzan a aparecer todas aquellas cosas que mejorar en tu vida y que crees que te harán más feliz y en definitiva te sacarán del pozo en el que estás metido.
Yo también. 
Si tengo treinta y tres años, calculo que llevo desde los tiernos ocho haciéndolo. Es probable que otras personas empezaran a hacerlo ya en su edad adulta o al menos a una edad más avanzada, pero los que son como yo, los que hemos tenido una infancia regulera, sabemos que incluso a los ocho, ya todo parece demasiado tarde. 
Practicar más con el piano, practicar cada día los movimientos de ballet, aprender a jugar a tenis, leer más, tener novio, cambiar de trabajo, tener novia, hacer más ejercicio, aprender idiomas, aprender claqué, huir de este país.
Te has pasado el año viendo charlas de TED, sintiendo que eran la solución y la luz que necesitabas que te arrojaran a la cara, que te abofetearan con ella, que te sacudieran agarrándote fuertemente por los hombros y que Ken Robinson te dijera mirándote a los ojos: No es por tu culpa, es que tu profesor de primaria os dividía en grupos Listos-Trabajadores-Burros, y mataron tu creatividad, tu amor propio y no han sabido ver que aunque te costara entenderte con los números, y tus padres no fueran maestros, médicos o empresarios, tenías derecho a no sentirte un desgraciado o un mediocre, ni aunque te colocaran en el grupo de "Los trabajadores", que era un eufemismo para decirte que no eras tan inteligente como tu hermana (en un pueblo tienes el San Benito desde antes de que te hayan parido) pero como parecías más o menos normal, te ponían en ese grupo, que era básicamente el de los vulgares y corrientes, con la obligación de consolarte mirando a tu derecha, donde estaban Fulano o Mengano que eran, según el señor aquel, "Los Burros".
Seamos claros, un año no se puede empezar así, se debería empezar con actitud positiva, hacer el saludo al sol de Yoga cada mañana, escuchar un podcast para aprender inglés y continuar con un libro de tu pensada y bien escogida lista del Goodreads, pasear a tu perro, para más tarde ir al gimnasio, almorzar debidamente, colgar alguna foto en tus redes sociales, ponerte al día con las coladas,  hacer voluntariado y quedar con tus amigos, ya al caer la tarde, para hablar de la situación política actual. Y así cada jodido día, hasta que te encierren con un Trankimazin debajo de la lengua.
Como poseo una larga trayectoria de fracasos con mis listas de propósitos de año nuevo, en un acto de solidaridad y empatía sobrehumana, me decido a enumerar los motivos con pequeñas explicaciones, que espero ayuden a otros y a futuras generaciones, ya que a mí, no me han ayudado.

Algunos de los motivos por los que no se cumplen tus listas de propósitos de año nuevo:



1. Aprender idiomas. 
Tu mente vaga siempre por los mismos derroteros y ver "Juego de Tronos" subtitulada o escuchar a Muse, te motiva un rato pero no mucho. Ni con el Hold the door has conseguido estirar la fiebre por ver series en versión original demasiado tiempo, al menos tu sólo y entonces lo empatas con otras semanas fantaseando con que un profesor o profesora, ilumine tu camino como Robin Williams en "El Club de los Poetas Muertos" e incluso decides verla en inglés también, pero con subtítulos. Oh captain my captain! Luego deduces que sientes vergüenza hasta de leer en voz alta, que es algo caro, que no tienes tiempo y que en realidad no va a mejorar tu vida. Poseer altos conocimientos de idiomas no impedirá que te paguen una mierda o que te exploten, así que decides que no sirve de nada realmente y que con el chapurreo habitual puedes despachar a los cruceristas que cada año vienen a comer en el McDonald y a comprar tecnología, en definitiva todo lo que hacen en sus países, pero en otro en el que no les entienden mucho al hablar.




2.  Ir al Gimnasio.
No creo que en los días que corren sea necesario pagar las caras cuotas de los gimnasios teniendo App de lo más molonas o pensando alternativas más entretenidas que correr como un hámster en una cinta. Podrías  comprarte una bicicleta e ir a las Teresitas los fines de semana con los colegas (el que los tenga), correr con el perro en lugar de pasearlo como en una procesión, tal vez un entrenador personal, alguna clase de Zumba. Lo cierto es que no quieres hacer ejercicio por algo tan digno como la salud, sino por lo mismo que el protagonista de "American Beauty": Tener un buen desnudo. 
No te preocupes, puede que seas poseedor de una buena genética y no tengas que pensar mucho más en ello. Excepto en enero y abril, mayo, junio, julio, agosto. Los meses en los que en lugar de hacer algo, te lamentas comiendo helado y viendo "Moulin Rouge".




3. Cambiar de trabajo.
¿Cuándo? Tienes probablemente un turno partido y trabajas los fines de semana en iguales condiciones, ¿Qué harías si te llamaran para una entrevista o si te ve alguien cuando has faltado a tu trabajo actual?
Recuerda que no tienes idiomas y que tu aspecto, como no has hecho ejercicio hace meses y también has abandonado aquella genial idea del Yoga matutino, se parece al de alguien de más de treinta, es decir de tu edad y en ese caso, nadie te quiere en su plantilla. En este punto, tu mismo sientes que no te lo mereces. 




4. Sacarte la lotería.
A la desesperada.



5. Estudiar.
Es tu asignatura pendiente, no pudiste pagarte la matrícula universitaria, te pusiste a trabajar a muy pronta edad y siempre tuviste complejo de inferioridad por ello. Es más, piensas que si no fuera así, tendrías un trabajo más dignificante y mejor remunerado.
¡Deja de vivir en los noventa y vuelve al mundo real! Wake up Neo. Da igual lo que estudies, seguirás optando a los mismos trabajos para siempre y la carrera solo te servirá para darle más relleno a tu currículum o para comentarlo en algún momento de charla informal con el resto de compañeros, que se compadecerán de ti y te pasarán la mano por el lomo.
Estás pensando que un par de asignaturas por año son viables, que hay universidades a distancia. Eso es cierto, incluso puedo llegar a creer que lo hagas por el puro placer de aprender, como esa gente de cincuenta prejubilada que se matricula en Derecho. De acuerdo, pero recuerda que no tienes tiempo ni para aprender idiomas, ni para ir al gimnasio, ni para ir en Bici a las Teresitas los fines de semana, ni para ir a alguna entrevista de trabajo. Si crees que estudiarás por las noches, recuerda que tienes una lista de series de Netflix y HBO en versión original subtitulada pendientes y eso también es una forma de estudiar ¿No?



6. Escribir ese libro.
Leíste hace unos dos años un montón de noticias sobre autores desconocidos que se hicieron de oro en Amazon y Wattpad y sé que empezaste a idealizar un montón de situaciones en las que eso te ocurría y salías del trabajo un día haciendo la peineta y corriendo por La Avenida de Anaga de Santa Cruz de Tenerife a lo "Powder".
Como en todos los demás casos, te propusiste una rutina de trabajo para escribir y leer cada día... Como sino te vieras venir el inevitable fracaso de esas ideas tuyas.



7. Ahorrar.
¿Has olvidado que vives en Eshpaña verdad? Llevas cobrando lo mismo desde el 2005 y trabajas cada vez más horas. No saques el ábaco, las cuentas no salen nunca. ¡Viva el vino! 

8. Pasar más tiempo en pareja.
Quieres hacer más escapadas románticas con tu churri, has idealizado una y mil veces una cabaña en medio del bosque o una casita junto a la playa donde follar como conejos y volver el lunes al trabajo sin la amargura habitual y con las piernas temblando del gusto. 
Quieres mucho a tu pareja o persona o personas a las que te tiras de manera habitual, pero debes recordar que trabajas cada vez más horas, ¿Pensabas que los cruceristas que los fines de semana ponen sus patitas en tierra Canaria se van a servir solos los McMenús? 




9. Dejar de fumar y otros vicios diversos.
Fumar, el porno, sustancias psicotrópicas de diverso orden, las redes sociales, coleccionar figuras de Juego de Tronos, beber, e-Bay, Alliexpres, Amazon, ir al supermercado en ayunas y con una lista previamente elaborada olvidada en el imán de la nevera... .
¡Déjalo ya! Es inútil, en un año no conseguirás quitarte tanta mierda de encima.



No sé tu, pero yo no quiero empezar el año ilusionada por cosas que no van a pasar, tomo la decisión aquí y ahora de empezarla siendo realista, objetiva y empírica. Voy a empezar el año con la clara idea de que el año que viene será mejor porque no me desilusionaré con quimeras e imposibles, sino partiendo de que todo es una puta mierda cíclica y listo.


Jugadora.

La gente no necesita saber tu nombre, excepto que pretenda venderte algo o follarte. Y a veces, para eso tampoco. Como ya habrás deducido, lo que quieren es escuchar el suyo, a ser posible con una sonrisa. Con poca ropa... mejor que mejor.
Nadie quiere saber tu jodido nombre, a nadie le interesa, les interesa el suyo propio, así que finge llamarte como alguno de ellos o sus hijos y juega a ese juego de jugar a que juegas a las reglas cuando lo que quieres es follarte a alguien o venderles algo. Son las reglas básicas, simples en su forma y algo más complejas en la práctica tal vez, si no fuera así no tendría ninguna jodida gracia y supongo que lo que ocurre, es que pensarlo de esa manera, me proporciona cierto alivio. 
Puedes drogarte, eso no está mal, olvidarte de todo. Puedes ser un consumidor eventual de alguna sustancia psicotrópica y amodorrarte en la cama viendo videos de youtube, comiendo galletas de chocolate mientras tu perra se intenta abalanzar sobre ti y cazar alguna migaja que masticará con la boca abierta mientras no aparta la mirada de tu mano que sostiene aún, la última mitad de una Oreo. Esa pequeña bola esponjosa y graciosa de pelos. Abandonarte, sin pensar demasiado en nada, sólo en la vida, que se te echa encima.
La vida es simple, jode y gana pasta o gana pasta y jode. Los hay que en un alarde de picardía lo han juntado todo.
El mundo no te necesita, no vienes a cuento. 
Ella sabía todo esto, lo sabía de la misma forma que lo sé yo. 
Un hombre como yo suele tener una larga vida, una vida llena de hondo dolor y prolongado sufrimiento. Pienso en que lo padezco de la misma manera que lo he provocado en los demás, como si fuéramos balanzas en las que el destino se va cagando a cada poco, para que no olvidemos el tipo de escoria que en realidad  somos.
Era un investigador brillante, todos lo sabían, todos en esta condenada ciudad lo sabían y me llamaban sin parar. Tuve que contratar a una maldita secretaria, pero todo aquello quedaba lejos. Todo lo que hice para llegar a ser el mejor, estaba enterrado por el tiempo. 
Deslizo el oscuro humo hasta lo más profundo de mi cuerpo y lo expulso con magnificencia, sujetándolo firme pero delicadamente entre los dedos, observo la elegancia de mi mano en ese gesto y lanzo la colilla como un proyectil a la carretera, aún roja y humeante, la observo rebotar hasta consumirse totalmente con la humedad del asfalto. 
¿Cómo he podido ser tan estúpido?
Ella tampoco estaba allí, no había ni un solo club que no hubiera visitado aquella noche y empezaba a alegrarme de haber dejado el trabajo. Estaba oxidado, machacado, arruinado, borracho y después de un año buscando, esa mujer había destrozado el poco amor propio que me quedaba. El recuerdo de su boca pronunciando mi nombre, aquellos labios carnosos y húmedos abrazando cada una de las letras que componen mi nombre, me torturarán cada noche y no creo que merezca hacer nada para remediarlo.  



Los dos magníficos, frente a un desayuno.

Este desayuno, además de tostadas, puede contener algún que otro spoiler



- ¿Si tu fueras uno de Los siete magníficos cuál serías?
- ¿Me alcanzas la mantequilla? Me desperté muerto de hambre como nunca.
- ¡Dime! ¿Cuál serías?
- Yo creo que sería el indio.
- Pensé que me dirías el personaje de Denzel Washington o el otro tipo. Ya sabes, Chilson o Faraday.
- Bueno, me gustan, pero creo que me pega más ser el indio.
- Sí, la verdad es que sí. En la peli dicen que lo echan de su tribu, pero no te explican mucho más.
- Quizás tenía más que aportar fuera de la tribu.
- ¡Ya!, si lo llamaban “cosecha roja”, lo mismo ya nos hacemos una idea. ¿Cuál sería yo?
- La chica, sin dudarlo.
- Pero la chica no es ninguna magnífica.
- Pues no entiendo porque la chica no es magnífica. Tendrían que ser “Los ocho magníficos”.
- Por más adorable que me resultes en estos momentos, y por lo que sea, los magníficos eran siete en la película y porque es un remake de la película de Kurosawa, creo que también.
- Pues entonces eras Jack Horne.
- ¿Por qué?
- No sé, te pega.
- Podrías decir otro, además no soy creyente.
- Podría decir los siete a ver si alguno te cuadra, aunque ese personaje molaba.
- A mi me gusta Goodnight Robicheaux.
- Pues ese era un culo cagado. ¿Te gusta porque le daba miedo disparar?
- Pero al final vuelve, y me gusta el actor.
- A lo mejor eres el Mejicano, porque eres así mal hablada...  
- ¡Joder!
- Lo ves.
- Creo que Yoko sería Bogue. ¡Mejor Billy Rocks! ¿No crees?
- Es posible.
- Qué raro que no me dijeras Denzel, a todos los tíos se les estaba poniendo tiesa en el cine con él.
- ¡No sé ni con quién estoy!
- Pues por lo visto con una que se gana la vida matando indios y tu eres un indio, no sé cómo te quedas.
- Bueno, pues igual eres el flipado al que le da miedo disparar. 
- Lo que mola es la venganza, la venganza es lo que hace que al final digas, "esta película sí que es buena". Lo de si eran siete, más o menos, francamente, da igual, porque te pasas toda la película esperando que la venganza no te deje con mal sabor de boca, esperando que la venganza no sea algo que a posteriori resulte amargo o vacío. Que sea lo que debe ser, la guinda del pastel.
- No tomes más café.
- ... Me ducho y salimos.



Todo lo que necesitas saber sobre la vida, está en "Orgullo y prejuicio".

- ¡Orgullo y Prejuicio! Apuesto a que lo lee todos los años y le encanta ese tal... señor Darcy, y su sensible corazón late salvajemente ante la idea de que él y...bueno, como se llame la chica, al fin puedan de verdad terminar juntos.
- La heroína de Orgullo y Prejuicio es Elizabeth Bennet, uno de los más grandes personajes de la literatura, por si no lo sabía.
- Pues para que lo sepa, lo he leído.
- Oh, pues mejor para usted.
- Creo que sabría muchas cosas sobre mí si me conociera.

(Diálogo de la película "Tienes un email")

El orgullo y los prejuicios son la clave de casi todo en la vida, desde una conversación en una cafetería de Nueva York, hasta las vivencias de un grupo de jóvenes londinenses del siglo XVIII.
Creo que si queremos saber como funcionan los resortes de la vida social, debemos actuar como los lectores de una novela, ser buenos descifradores de códigos, mantenernos al margen y entender que los silencios también hablan en favor o en contra de las personas. 
En "Orgullo y prejuicio",  Jean Austen, consigue en tono de comedia, plantarnos en la cara un gran número de verdades con las que nos iremos topando a lo largo de nuestras vidas, para mi es una gran comedia romántica, un tratado sociológico, un ejercicio de literatura exquisita y en definitiva, unos de esos libros que llevaras toda la vida en la sangre.

Me reservo el derecho a creer, que porque yo he leído ese libro y con toda probabilidad los Wickham del mundo no, soy especial y tengo un criterio más elevado. Sé que está feo lanzarse flores de esa manera, pero qué carajo, los famosos Wickham del mundo están ocupados manipulando a las personas para obtener rédito social y eso les quita demasiado tiempo para leer este humilde blog. Es cierto que me creo por encima de ellos, a pesar de que en multitud de ocasiones eres plenamente consciente de que intentan perjudicarte o manipularte, según el caso, y debes jugar a que no te enteras de nada. Así que, en resumen lo que hago, es dejarles que se crean sus propias mentiras, sabiendo que su orgullo les impedirá reconocer sus propios prejuicios hacia mi en ese caso. 
Con estas palabras, demuestro tener yo de la misma manera, orgullo y prejuicio, pero nadie podrá confundirme con una Lydia Bennet cualquiera ¿Verdad?
Me gusta sentirme como Elizabeth Bennet, me gusta frustrarme ante las injusticias, defender a quién creo digno de ello y si me equivoco, pedir disculpas. Me gusta sentirme como el señor Bennet, que se mantiene a salvo de la gran locura que le envuelve, rodeado de sus libros. Cada uno de los personajes, con sus luces y sus sombras, aportan profundidad y riqueza a esta gran historia. 


 ¿Quién no conoce a algún George Wickham, que hace uso de su encanto gallardo, influencia y posición socio económica, para encubrir su verdadera naturaleza, calculadora y taimada?




... Además, ¿No es más que evidente que el señor Darcy está bastante más bueno, es mejor persona y no va tirándose el rollo de galán encantador y que es precisamente por eso por lo que lo adoramos? 
Pero bueno, que estas son imágenes de la película y yo hablaba del libro, aunque creo que son tan geniales ambas, que las recomendaría sin dudar.

Todo lo que necesitas saber de la vida está en este libro. Es algo que siempre digo cuando surge la ocasión y me toman por loca, pero es una verdad mundialmente tan conocida, que hasta Tom Hanks, estaría de acuerdo conmigo.

Un fin de semana en menos de un folio.

Me desperté, limpié un poco, puse varias lavadoras, cambié las sábanas. Cuando acabé de hacer esas cosas de gente grande, me puse una película y luego leí hasta que fuera la hora a la que había quedado para ir a ver tiendas, que es algo que rara vez hago.
Compré de manera compulsiva un libro de Amélie Nothomb, como hago siempre desde que una vez vi uno, no lo compré y luego me arrepentí muchísimo. Pensé en ser igual de impulsiva con una pequeña cámara instantánea de color blanco, pero cuando eres pobre, la velocidad de tu culpabilidad no tendría nada que envidiarle a Usain Bolt.
Me acosté y me desperté a la mañana del día siguiente, muerta de hambre, desayuné de forma copiosa, leí casi todo el resto del día, vi una peli en la televisión  y unos realitys sobre personas que no son precisamente los empleados del mes, pero que viven en Nevada y siempre imaginé que por los grifos de los baños no corría el agua con cal como aquí, sino agua con virutas de oro, o directamente fichas de casino, así que no creí que les supusiera un problema de gran envergadura, buscar otro trabajo a la mañana siguiente.
Me acordé de los estudios de Milgram, viendo un documental sobre el nazismo y pensé que en general el ser humano es un asco, que todos lo somos, pero que por suerte hay "anomalías", gente que entiende en todo momento, que algo es moralmente reprobable y no se deja almibarar o amedrentar por nadie, así sea un puto nazi cabrón de mata a hombres mujeres y niños al pie de fosas llenas de cal viva. Y me dejé dormir.
De repente, ha sonado la alarma y tengo que ir a trabajar. Empezaré hoy lunes, hasta que acabe el día e irán sucediendo el resto de días de la semana, martes, miércoles, jueves... . Durante estos días, pensaré que habría necesitado otros dos días más para desintoxicarme del ambiente enrarecido en el que me muevo y así poder sentarme a escribir. Así que caigo en el sopor del lunes y hago planes para escribir al llegar por la noche, leer en la pausa del mediodía y escribir también el martes desde muy temprano. Cosa que ya sé de antemano que no haré, pero intento imaginarme cosas y esperar que sucedan por la propia inercia de mi cabeza que manda sobre este pesado cuerpo de lunes por la mañana. 
Acabo de levantar la vista al reloj de pared, me quedan diez minutos para irme, miro a Yoko (mi perrita blanca y negra), y con su coleta en lo alto de la cabeza le brillan los grandes y redondos ojos y yo le acaricio detrás de la orejita y ella ladea la cabeza. La dejo con su cama llena de huesos y peluches, con comida y agua suficiente porque temo que si me pasa algo, ella no tenga qué comer o qué beber y eso me genera tanta ansiedad que decido que por la noche le daré un gran paseo y le lanzaré su pelota una y otra vez hasta que ya sea oscuro y tengamos que volver a casa. 
Me doy cuenta de que entonces no podré escribir, que esta mierda es todo lo que escribiré en la semana, pero me siento justificada porque Yoko me mira con esas dos grandes canicas negras que tiene en medio de la cara y a pesar de todo, me hace sonreír. 
Me tengo que ir ya. Hasta pronto, espero.



Distopías

Si te preguntas por el sentido de la vida, qué hacemos aquí, de dónde venimos y a dónde carajo vamos, devorarás libros, novelas gráficas, series y cine de manera compulsiva. Todos buscamos respuestas en esas historias. A mi me tranquiliza y me alarma que Huxley, Orwell o Bradbury, supieran desde hace tantos años cómo íbamos a acabar. La verdad es que da miedo, sobre todo que se lean desde siempre y nadie nos advirtiera de lo que estaba por venir. ¡Bueno! ellos lo hicieron, pero somos peor que los personajes de sus novelas y nos negamos a entender que formamos parte del sistema y andamos embobados bebiendo Soma y mirando las telepantallas, escuchando datos y más datos sobre cosas que no entendemos, puesto que nos aturden lo bastante para   ser capaces de no sentirnos como escoria al entrar en una tienda y comprar cualquier chuchería mientras cazamos un Pikachu sin molestarnos en mirar a la cara a las personas que tenemos alrededor (yo esto último lo he visto) .Y todo ello al mismo tiempo que más de la mitad del planeta agoniza por el sufrimiento, el  hambre, la sequía, enfermedades o guerras, pero de eso no es bueno hablar, es mejor entretenernos en comentar si el traje es azul o dorado
Ese futuro que viene dando pasos de gigante, ¿Verdad?





En el cine otro tanto de lo mismo, desde Metrópolis nos están diciendo "Gente, esto es una puta mierda". Pero parece que estamos muy ocupados para comprender que "El mediador entre el cerebro y las manos ha de ser el corazón". Blade Runner, Mad Max, Matrix, Los juegos del hambre... ¡Qué se yo! muchísimas veces contada esta historia de lo mal que llevamos la vida y lo larga que nos queda y aún así, ni cambiamos la talla, ni nada de nada, nos regodeamos en esta especie de miseria feliz, aturdida de supuestas comodidades que no son más que otra forma de esclavitud y nos cargamos las cosas buenas que sí tenemos. 
Parece que el ser humano es siempre infeliz, da igual la versión de Matrix a la que nos enchufen, el Ingeniero dice que somos imperfectos y que por eso Matrix falla una y otra vez en sus distintas versiones. Creo que cuando dice imperfectos , quiere decir complejos, así que adivino que pretendía ser un cumplido oculto. Así que es cierto, pretendiendo ser felices, somos continuamente más y más desdichados. En las distopías se nos presenta un futuro cruel al que hemos llegado por miedo, conformismo, lavados de cerebros a varios niveles.
 La elección es una ilusión y una forma de control, de la misma manera que lo puede ser la causalidad. Todo parece llevarnos a lo inevitable. Es normal que nuestra inherente imperfección depresivo-derrotista nos lleve a creer que todo se va al garete. Pero luego pensamos que vendrá un Neo, una Katniss o un Montag a desbaratar el sistema y a salvarnos a todos. No podemos seguir siendo  así de pusilánimes, propongo entrenarnos leyendo y viendo estas historias para evitar caer en esos errores, apilar todas estas sabidurías y montarnos nuestro manual de supervivencia para el mañana y con agallas nos enfrentemos a lo que venga si viene o mejor aún, evitemos que suceda.
Para ir preparándote para lo que está por llegar, o no, nada de líneas del tarot y engañabobos de medio pelo, coge estos tres libros, agítalos como en una coctelera y voilá, ya tienes tu simulacro de futuro de mierda para ir practicando:



Hijos de Vulcano.

Siempre he querido aprender italiano y viajar a Italia y ahora sé por qué. Porque es allí donde está el que debió ser siempre mi pueblo, Piobbico.
Vulcano no era un dios de aspecto agradable, es más, al nacer su madre Juno, lo despreció por ser horroroso a sus ojos y lo tiró a un barranco. A pesar de ello, sobrevivió y con el tiempo se casó con una de las grandes bellezas del Panteón romano: Venus. Luego ella se mandó a mudar con Marte, el dios de la guerra, pero bueno, esa es otra historia. A Vulcano, se le considera por todo ello, el protector de la fealdad y es por eso mismo que, es el patrón de el Club dei Brutti (Asociación de los feos) cuyo lema reza: La fealdad es una virtud; la belleza una esclavitud.

                                       


Terminando un poco con lo que empezaba a decir, de que Piobbico debió ser siempre mi pueblo, pues tiene una explicación la mar de lógica y es que es en ese pueblecito al norte de Italia, donde se encuentra la sede de este Club, fundada por el ya fallecido Telesforo Iacobelli.
El Club tiene una tradición que se remonta al siglo XVII, en ese entonces los padres de mujeres, no demasiado agraciadas, organizaban una fiesta anual para atraer a los solteros de los pueblos vecinos. Con el tiempo, se retoma la tradición, con las variantes lógicas y adaptadas a nuestro siglo y ahora forman parte unos 30.000 miembros.
Piobbico, que ha sabido darse cuenta de que somos muchos y mejores, se ha autoproclamado "Capital mundial de los feos" y hasta en una de sus plazas han colocado un monumento en honor al Club dei Brutti.
La asociación promueve valores que abarcan un amplio espectro de problemas de nuestra sociedad que tiene que ver con el excesivo celo y valor que se le da al aspecto físico, intentando restablecer unos valores equilibrados y coherentes, que apuestan por la diversidad y el respeto.



Imagen de la sede del Club dei Brutti.

Algunas de las declaraciones de su fundador fueros estas:
"Algo debe de andar muy mal en una sociedad en la que nadie te quiere si no eres guapo".
"Estoy convencido - y otros estarán de acuerdo conmigo - que al final vamos a ganar esta lucha -contra los estereotipos de belleza- ¿Saben por qué? Porque somos genuinos, porque somos como somos. Somos los hombres y mujeres que queremos ser, que son juzgados por lo que somos y no por lo que parecemos".

¿Alguien recuerda los experimento de Pepi la guapa y Pepi la fea?:







Entiendo que para el que sea guapo de cojones, entender esta necesidad de crear una asociación debe parecerle de locos. A mi me parece de locos que tengan más facilidades en la vida por su aspecto y que siempre se presuponga que los menos agraciados somos tontos de capirote, no sabemos trabajar con la misma eficacia o incluso, que no tenemos sentimientos y no sufrimos esta dictadura de lo bello.
¿Lo peor? Al menos por lo que yo puedo haber vivido, cuando el desprecio te lo hace otro feo, en serio gente, por lo menos la solidaridad entre iguales ¿No?
Seré piobbichesi (gentilicio de Piobbico) al menos de espíritu, quizás algún día pueda hacer una visita y me den mi más que merecido carnet de socia. La verdad que es una pena que sólo tengan Feisbuk... ¡Por ahí sí que no paso! Haré un esfuerzo con lo del Italiano como cada primero de Enero.
De todos modos, el primer domingo de Septiembre celebran en la casa Club un festival en el que además se elige al presidente, veremos si este año, ahora que estoy enterada de todo este pequeño universo afín a mi, me entero de algo y me pongo al día.

De lo que se lee se cría.

- ¿En serio me has dicho hermano?
- ¿Prefieres Bro?
- No joder, la versión americana tampoco me interesa demasiado. 
- Suelo escuchar rap y ya sabes, terminas un poco contagiada de todo ese rollo tipo "eh hermano, este es mi rollo y mola un huevo"-
- No sé cómo decírtelo, nada de esa mierda rima, pensaba que eso era importante-
- Tío, estoy con la adrenalina a tope, tu también lo estás, por qué no eres buen amigo y me sigues el puto rollo sin más.
- A ver, ya sé qué te pasa- Me señalaba riéndose socarronamente- Hace tiempo que lo sé, pero quería respetar tu intimidad-
- ¿De qué coño hablas?-
- Sé que te crees Rose Hathaway* ... -
- ¿Pero de qué hablas flipado?-
- A ver, no te cojas nervios, no se lo voy decir a nadie, pero a) borra tus historiales en el curro y deja de descargarte esas mierdas ahí- iba a mostrar mi indignación, pero me chistó y con gestos me mandó a callar moviendo los dedos muy cerca de mi cara- y b) entiendo que buscas una especie de emo o gótico o cow-boy cachondo, medio ruso, medio no sé qué ... -
- Como no te calles o bajes la voz, te arreo dos guantazos-
- Dimitri, ámame - se mofaba abrazándose a sí mismo, cerrando los ojos y dando besos a un atractivo ruso imaginario.
- Vete a la mierda- dije con una medio sonrisa y mire hacia otro lado para intentar ignorar todas sus tonterías - ¡Espera un momento! ... - Caí en la cuenta- ¿Los has leído?-
 -Es que chica, me entró la curiosidad y ... Bueno, a mi lo que me gusta es una  buena vampira rubia de ojos verdes, con sangre real que me muerda y me haga de todo y yo a llega en plan: Oh ah, muerde nena, oh sí ... - hacía gestos obsenos, sacaba los dientes y se ponía el dedo índice de su mano izquierda cerca de la boca abierta, para hacer más dramatismo en el rollo de los colmillos y se acercaba a mi cuello fingiendo que me mordía y sorbía teatralmente. Nos partíamos de la risa.
- WIIIIIII .... - grítamos al unísono dando saltitos y riendo como locos. 
A veces se nos olvida cuando tenemos aún las armas en las manos  como en aquel momento y eso, bueno, no gustaba nada. Allí todos eran una especie de imitación absurda del FBI de la tele, todos con cara de pocker y haciendo el teatro de los entendidos y expertos en la materia, eficientes, serios y siempre listos. De manual.
Nosotros ni finjimos ni nos tiramos el rollo, nadie espera demasiado de dos tiradores. No es que seamos unos incompetentes, nuestro trabajo es realmente importante, pero poco valorado, sobre todo porque sólo estamos entrenado para el curro a distancia. Aunque nos gustaría, no somos como los protas de las novelas de ficción para adolescentes, pero podríamos montar un bonito club de lectura. 
Para nosotros, las instrucciones son muy escuetas: apuntar y disparar. Luego hay notas implícitas, como por ejemplo: evitar apuntar a alguno de nuestro bando, como si hiciera falta aclararlo. La vista perfecta, el pulso perfecto. Aséptico. Indoloro.
Permanecimos a lo nuestro, viendo ir y venir a los supervisores y todo ese rollo que pasaba siempre antes de que nos dejaran marchar. Nos miran y asienten a modo de saludo y nosotros los imitamos sin más. Es su forma de reconocernos el trabajo bien hecho.  
Hubo fuego cruzado, peleas cuerpo a cuerpo y todo al mismo jodido tiempo, sólo nos faltó una banda sonora tipo "Imagine Dragons" y habríamos compuesto una elaborada recreación del próximo videoclip de moda.
- No me extraña que estés siempre cabreada-
- ¿Por qué lo dices?-
- Si escuchas rap, andarás todo el día cabreada-
- Igual estoy cabreada y por eso escucho rap y no al revés-
- Hoy me estás matando-
Hicieron gestos para que nos largáramos desde el otro lado de la calle.
- Creo que ya nos podemos ir puto de sangre

Cuando quieres volver a ser inocente.

Atrapé a la pequeña criatura por el rabo. 
Era regordete, con una larga barba negra y de piel morena.
Cuando come le queda la barba decorada como un arbolito de navidad. Le encantan los pasteles, las galletas y el chocolate con frutos secos. Así que, cuando lo agarré después de sorprenderlo en medio de su atracón en mi cocina, muchas de las migas caían aquí y allá, haciendo unos tímidos ruidos a nuestro alrededor. 
Ya empezaba a amanecer, y al mirarle a los ojos, así sujeto como lo tenía boca abajo, decidí que era bueno y los dos nos reímos de aquella extraña situación.
- ¿Qué gracia verdad?- me dijo.
Haciendo de buena anfitriona, le ofrecí una buena bebida caliente y mi mejor conversación. Preparé té con canela de sobra, chocolate a la taza, y una jarra leche a parte. Repuse la bombonera medio vacía y puse en mis mejores bandejas todas las galletas, pastas y magdalenas que tenía en casa. 
Nos sentamos junto a la ventana, para poder ver el amanecer, y ver el cielo en su transformación. Él se reía de las diferentes formas de las nubes porque son graciosísimas y no paraba de silbar alegres melodías sin sentir vergüenza porque nos acabáramos de conocer y además en unas circunstancias tan singulares. 
- Me gustaría que volvieras a visitarme- le dije al fin.
- Lo haré, pero no siempre me podrás ver-
- ¿Has venido antes?-
- ¡Muchas veces!- 
En contraposición a él, yo me mostré algo perpleja y no paré de hacerle preguntas esperando que me explicara por qué nunca nos habíamos visto o por qué nunca me había avisado de sus visitas.
- Si te hubiera avisado de mi visita, entonces no habría tenido gracia, ¿No crees?-





Un dolor en el corazón.

En algún momento comenzó a notar cierta tirantez en el nudillo del dedo corazón de su mano derecha. Pensó que se debería a un pequeño golpe del que no se acordaba y no le dio mayor importancia. Aunque, al cerrar el puño, al coger un objeto, en definitiva, al flexionarlo, el dolor se volvía agudo y se sentía algo impedido para algunas tareas sencillas. Escribir, era un poco incómodo y poco a poco le fue dedicando cada vez menos tiempo, resultaba insoportable después de pocos minutos de sujetar el bolígrafo en las manos.
Con el tiempo, concluyó que si mantenía la mano extendida le iba de maravilla, a veces, sin darse cuenta cerraba el puño menos aquel dedo y cuando se percataba, sentía una humillación y una vergüenza tan grande, que bromeaba con quien tuviera al lado y cambiaba bruscamente de tema.
Pronto, se convirtió en un tic totalmente descontrolado. Quizás en el trabajo terminaba haciendo el mismo gesto con la mano y los compañeros o los clientes a los que atendía se sentían confundidos y le dejaban con la palabra en la boca. Poca gente le saludaba ya al verle. En el bar, hacían como que no le veían y no le atendían, los hijos de algunos vecinos lloraban al verle aparecer al principio de la calle y se metían en casa o corrían entre las calles.
Nadie entendía porque les hacía aquel gesto a todas horas y en su cabeza todo se hacía cada vez más confuso y doloroso. Si hacía el esfuerzo por cerrar el puño y mantenerlo así todo el trayecto de vuelta a casa, las lágrimas le bajaban por la mejillas y si alguien se le acercaba para saber de su estado, con preocupación, al intentar responderle amablemente, le mostraba la mano y en la cara del bienintencionado caballero, estiraba el dedo delante de sus narices casi sin poderlo controlar y entonces veía como se daba la vuelta, mirándole con desprecio y farfullando todo tipo de improperios.
Un niño desde un coche le sacaba la lengua y él levantaba su dedo al aire a modo de saludo y el niño comenzaba a llorar, a esas alturas, para su satisfacción.
Un fotógrafo callejero quizo conocer su historia.
- ¿Por qué está tan enfadado señor? ¿No se da cuenta de que la gente le odia? ¿Por qué cree que su opinión es tan importante? ¿No cree que con su arrogancia cae usted mismo en su crítica? ¿Quizás es alguna performance sobre la alienación de la vida moderna? ¿Es usted artista?
- Yo sólo ... ¡Me duele el dedo una barbaridad! No puedo flexionarlo, no sé qué me pasa.
De súbito, aquel testimonio de dolor y sufrimiento se conoció y todos se conmovieron por su propia crueldad hasta aquel momento. 
Se puso de moda, saludarse mostrando alegremente el corazón al aire, se vendían camisetas y chapas en las boutiques de moda. La gente se hacía fotografías con él cuando se lo cruzaban por la calle. Apareció un Twitter, un Instagram y un Facebook con su foto, llena de seguidores. Aparecieron al poco perfiles de odio y rechazo con su foto enmarcada en una señal de prohibido, también con muchos seguidores. Ya no lo podía soportar más, su vida seguía siendo ajena a su voluntad, el dolor lo seguía dominando.
En un momento sin más, fue al médico y al fin todo acabo.




Creo en la igualdad, lo digo de una manera sincera, honesta. Pero, gracias al cielo somos diferentes. 
¡Vaya! tremenda hipócrita del carajo estoy hecha, cómo me contradigo, qué majadería.
Pues sí, pasa hasta en las mejores familias. Y me reafirmo en que gracias al cielo no somos todos iguales, como lo más sensato que se me verá escribir o decir. Por supuesto no hablo del género, en eso soy creyente y practicante, a veces agnóstica, pero sé que tarde o temprano la gente se dejará de imbecilidades y aprenderán de una vez, que tener una cosa u otra entre las piernas no significa más que eso, que tienes una cosa u otra y listo, sin hacernos mejores o peores que lo que tiene otra cosa ... en fin: IGUALDAD.
Mi alivio por la diferencia es porque, desde luego no somos las mismas personas calcadas, ni nos gustan las mismas cosas, ni queremos lo mismo, ni somos igual de listo o de tontos o de feos. Y se agradece.
Me pegaría un tiro si fuera como gente que conozco, recapitulo, como las que veo en el mundo virtual, este en el que nos movemos. Y menos mal que no uso Follinder ni nada de eso, porque debe ser la repanocha. 
Mola que la gente tenga esa libertad y facilidad, pero visto cómo se las gastan en redes tan familiares como el Feisbuk, lo mismo tienes a tu primo como a tu madre (yo no tengo Feisbuk y me siento como esa gente que no ve Juego de Tronos porque lo ve todo el mundo, pero la verdad es que no me gusta mucho) cómo será la cosa en una red social que es específica para ligotear.
Admiro más a la gente que usa las redes y su popularidad como excusa para hacer algo que les apasiona, como la moda, la música o cualquier afición, pero en general, pareciera que únicamente recibir "megustatumierda" enseñando boca de pato y de más poses vergonzantes, les llena los vacíos de la vida y se sienten como las estrellas del Rock de los setenta (cómo se atreven) y además sueltan retahílas relamidas, inspiradas en algún discurso Pseudo-psicológico superficial del que han hecho una interpretación más superficial, seguida de una foto al puro estilo choni-baturr@ ... Estoy segura de que más de uno y una ya tiene a alguien de su entorno en mente.
Sé que es una obviedad de narices, pero soltar un discurso en el que se afirma que si eres feo es más fácil que te dejes adular por cualquiera que si eres agraciada y que "loh tíoh son unoh hipócritah por dehconfiar máh de una guapa que de una fea", ya me parece el nivel senior de ser retrasado mental, superficial y un largo etcétera. Un montón de "megustatumierda" en publicaciones de ese tipo, IMPRESIONANTE. 
Me da hasta un poco de envidia, si al menos aprovecharan la popularidad para algo bueno, para no cosificarse para empezar y acusarnos a la gente menos agraciada de ser díscolos y livianos, teniendo en cuenta que se exhiben como el chopped en la charcutería. También tenemos la culpa del calentamiento global, de afear el planeta, somos escoria sobre la que hay que lanzar misivas sin sentido.
A pesar de todo, respeto y admiro a gente que aunque tienen ese halo de frivolidad en las redes sociales y suben fotos de dudoso gusto y demás, son personas excelentes y me ha encantado que me dieran esa lección. Pero impera la nadería y hay gente que come de ello y se podrán pasar toda la vida excusando su vacuidad, sin que podamos llevarles la contraria porque sería como quitarles el autobronceador, una crueldad.



Aprovecho la ilustración que amablemente me hizo +Jonathan Pimienta Luis 

Como decía Woody Allen, todo lo que nos dijeron nuestros padres  que era bueno, es malo. Es decir, que perdieron tiempo y el poco dinero que tenían en apuntarte a piano o a clases particulares de matemáticas, cuando tenían que haber empezado a entrenarte en la fantasía, es decir, en llevar una vida ficticia sin peso en la real.

- No quiero estudiar "Artificio y fingimiento" mamá.
- Pues es lo que hay. ¿O te quieres pasar la vida limpiando y cocinando como yo?

Al mismo tiempo, no paro de escuchar mojigaterías y moralinas, sobre todo de carácter carnal-opresivo. Me preocupa que esos dos frentes borrascosos de repente choquen entre sí y se produzca cualquier tipo de catástrofe. Como que por ejemplo, la gente no pare de hablar del tiempo, se gasten un dineral en una camiseta o se hagan cirugía estética sin parar. ¡Espera un momento! quizás me equivoque, pero lo mismo nos vamos todos a la mierda y allí donde esté, será la misma para todos y eso queridos míos, es la única cosa que se repartirá de manera igualitaria.

Teorías.

Vivir junto a un gran volcán y estar rodeados de plátanos, no da tantas ideas como podría parecer desde fuera. En realidad, se podría pensar que nuestro aire "relajado" es por ese exceso de frutas con formas fálicas o por las altas temperaturas, pero no. Sencillamente es porque nos sale de las papayas y los mangos, hacer las cosas a nuestra manera.
Tampoco es que estemos muy intrigados por si el Teide de un día para otro explota, ni nada similar. Creo que lo más interesante que ha pasado últimamente es que grabaron gran parte de la película "Jason Bourne" y en mi caso, que tenía unos días libres vi a Matt de lejos, mientras charlaba con gente del equipo de grabación antes de unas escenas en la Avenida de Anaga.
Estoy cabreada con el asunto en cuestión, porque en su momento me compré lo que creí el pack definitivo de Bourne, en el que para colmo me metieron bien metida, la peli en la que Damon solo sale en una foto tipo carnet y aún así, creí que había hecho la mejor compra de mi vida (tampoco tanto, estoy dramatizando por si alguien lo lee y me regala la nueva cuando salga) y ahora resulta, que como ya habríamos pensado muchos, la última no era más que un relleno a la espera de que se pusieran de acuerdo con este muchacho para venir a rodar a Tenerife la quinta, porque les sale por cuatro perras y supongo que por cuestiones de agenda o de que el actor podía estar harto a más no poder, de interpretar siempre al desmemoriado David Webb (doy este dato, para que se note que no ando babeando cada vez que me pongo uno de los DVDs, todo el tiempo, también presto atención y todo eso)


Aquí la prueba del engaño "La colección completa 4 películas"


La cosa es que en verano, si además tienes unos días de vacaciones, sin querer haces balance de todo, desde porqué estás dónde estás, qué quieres hacer realmente, y con el pausado ir y venir de nuestras propias vidas y de las cortinas con la brisa estival, piensas: Así no se consigue nada, quizás ya es tarde para otra cosa, ya han pasado X años desde que despachurro palabras en este blog y aún no consigo escribir ESE LIBRO que me sacaría de la miseria, cada vez tengo menos dinero y trabajo más. 
Si te pones a buscar en internet información sobre la vida de Matt Damon, no en modo acosadora, sólo en modo perdedora en la wikipedia, siempre me quedo en el pasaje en el que se llevó el Óscar por el guión de "El indomable Will Hunting", así que cuando lo vi de lejos en la calle pensé: Mira, un cabrón que lo consiguió. Con todo el cariño claro está y no por la fama de ahora, que sería una cosa frívola que no me interesa y esa es la verdad, sino porque en aquel momento tenía veintiocho años e hizo algo que para mi es la hostia, así en palabras gruesas y llanas.
Al principio quería ser Anaïs Nin, más tarde el Marqués de Sade, fantasee en algún momento con ser Henry Miller, pero me desbordaba tanta fuerza. Quise tener la valentía de Rimbaud. Quise ser cualquiera con talento. Con los tiempos, las preferencias se van perfilando, pero te queda llevarte un poquito de cada uno, deseando que llegue esa brillantez por transferencia visual. Según esta teoría, cada frase traspasaría tu pupila, para pasar por todo el corriente sanguíneo y se alojaría en tu cerebro, para influirte a lo largo de los años.
Ojalá fuera cierto, aunque entonces parecería que la agudeza no sería exclusivamente de uno mismo, sino de todas estas personas que nos dejaron un legado con el que chutarnos las neuronas. 
Aunque podría rebatirme a mi misma esta loca teoría, echando mano de Orwell, que en su novela "1984", decía: "Pensó Winston que los mejores libros son los que nos dicen lo que ya sabemos". Así que me reformularía, e iría más allá, diciendo que en realidad, lo único que hacemos al idolatrar a todas esas personas talentosas, es confirmarnos a nosotros mismos lo que ya sabemos o lo que ya pensamos. Decimos "de acuerdo, esto era justamente lo que yo pensaba, pero necesitaba que alguien lo expresara por mi", así que el mérito es de todos. De nada por el Óscar, Matt.
Ya lo sé, es una estupidez que no va a ninguna parte. Sólo andaba pensando esto, porque no recuerdo haber escrito casi nada de lo que he escrito, sólo me suenan las frases, al igual que las de los libros que he leído. Supongo que, al materializarse las ideas, nos desprendemos un poco de ellas y se quedan en un limbo mental o en un blog, o en un montón de libretas viejas que un día encuentras.
Tenía una amiga que dividía a la gente en Griegos y Romanos, creía que era una forma sencilla de separar en grupos a las personas. En resumen, prescindiendo de la cantidad de ejemplos y símiles que usaba para dar veracidad a su hipótesis, opinaba que los romanos eran seres de fuerte personalidad y con un característico sentido práctico, me decía “Por ejemplo los acueductos, les daba igual que fueran horribles, era una forma práctica de llevar el agua, una solución inteligente y punto, o crees que se plantearon algo más que no fuera el sentido puramente funcional”. De la cultura helénica, y aquí se extendía más, destacaba su gusto por la belleza, por la armonía,  el hedonismo, su concepción del arte, “las columnas con preciosas formas, los templos majestuosos”.
Vamos, que según ella, están los del sentido práctico: currar, cobrar, programar, responsabilidades. Y los que hacen igualmente todo eso porque no les queda más remedio, sino, vivirían de otra manera dando más valor a lo que de verdad es importante: el amor, la creatividad, la libertad.
A mí me metía en el último grupo y eso me encantaba, pero me costó años creerlo de verdad, quizás por eso nunca me he sentido plena, no he dejado salir a tiempo a mi griega. Me sentía aliviada y justificada escuchando esa teoría, porque pasaba de ser una chica sin expectativas de futuro, a ser una poeta de la vida, una amante de las cosas importantes.
Muchos creerán que todas estas teorías son como poco una gran estupidez, que se basan en nada, en simples observaciones personales, conclusiones subjetivas muy alejadas de lo que es el rigor científico. Teorías vomitadas por una cabeza recalentada por el sol en estas latitudes del globo terráqueo, por el exceso de fruta tropical, porque nos falta un poquito de aire o porque andamos desconsolados con nuestro "pack INcompleto de cuatro películas". Supongo que la respuesta es : Sí y qué.