La importancia de conocer las palabras

Hace unos días leí un comentario en el blog de un amigo y me he quedado pensando, no sólo en el hecho en sí, sino en la forma y el contenido. Esa persona "anónima", se dedica a insultar y a usar palabras como "pretencioso" de una manera peculiar. Esto me hizo pensar ¿Qué sentido tiene entrar en un blog para insultar al autor que al fin y al cabo sólo quiere compartir su trabajo?

Pretender ser más de lo que se es. Pretencioso. Presuntuoso. Pedante. Presumido.
No sé hasta qué punto se llegan a usar estas palabras en exceso y de forma inadecuada. Diría que, incluso debido a su mal uso, se vuelven contra nosotros.
Cuando me pongo a pensar qué significa que alguien te califique de pretencioso, no sé  si lo que pretende decir es: “eres un imbécil presumido”, o por ejemplo, “eres un tanto mediocre”. En cualquier caso, no estoy en la cabeza de nadie, a veces no estoy ni en la mía y en algunos momentos me veo pretenciosa a mí misma, en otro momento, veo a los demás presumiendo de poseer un criterio, que, sinceramente, he concluido que no son más que opiniones sostenidas con argumentaciones y más argumentaciones, tal como hago yo misma, insisto.
Creo que en muchos casos tildamos de pretencioso a alguien cuando nos cae mal, cuando hace cosas que no nos gustan o cuando hace aquellas cosas que nos parecen incorrectas y no oculta alardear de ello, ignorando lo absurdos que parecen no dándose cuenta. Es pretencioso tener esos pensamientos al fin y al cabo, ¿no?
Y con este galimatías semántico no llego a ninguna conclusión clara .... vaya, qué pretensión la mía al querer destapar los entresijos de las mentes ajenas. Qué fácil es caer en nuestra propia crítica. 
Si escucho una conversación ajena, veo una exposición, visito otro blog o veo una película, me baso en un millón de apreciaciones y criterios personales para valorar la obra en sí y hasta ese punto, todo bien. Pretender con ello ser poseedor de la verdad absoluta y/o de la valoración más adecuada, es efectivamente una pretensión, se pretende ser el dios del arte, por decirlo de alguna manera, si además con nuestra crítica acusamos a otro de pedantería, ¿No es una contradicción?
En definitiva, no tengo ni idea. Lo que sí sé, es que jamás usaría insultos disfrazados de palabras que no sé ni usar correctamente y mucho menos, si no tengo el buen gusto de hacerlo con mi nombre por delante, siendo consecuente al fin y al cabo, permitiendo una réplica.
Por último, agradecer a esos profesionales que pretenden adoctrinarnos a todos, a esos eruditos del arte, la vida y de todo en general, que pretenden que los demás no tengamos opiniones si no son las suyas.
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