¿Dónde está nuestra dignidad?



La dignidad te la desglosan en las cifras de intereses que cobra el banco por tu casa, ese banco que te los va a seguir cobrando aunque te la quite, la casa, porque te la quita y sólo te queda el derecho a seguirla pagando y a sonreír, ese derecho queda bonito y por el momento, no te lo han quitado.
¿Pero a los bancos no los rescataban?, Sí, ¿Y siguen cobrando esas casas?, Sí, ¿Y el Estado no recauda de los recortes para recuperar ese famoso no-rescate Europeo?, Sí, ¿Y eso no es como si nos estuvieran robando?, Sí.
Opino que casi tendríamos que recordar con nostalgia, a aquellos ladrones sigilosos que iban de negro y nadie los veía, esos sabían que lo que hacían merecía el anonimato y el sigilo, porque robar es robar y si te ven la cara, vas a la cárcel .... Pero a esos, ya los estamos echando de menos.
Y yo me pregunto, ¿Se puede hablar de dignidad cuando asistimos sumisos a estos hechos? ¿Podemos hablar de perder la dignidad si actuamos como si no ocurriera todo esto? ¿Qué ocurrirá cuando Nadal no gane la octava ensaladera, o perdamos la Eurocopa? ¿Nos pondremos a buscar entonces?
Quizás muchos estamos ocupados pagando casas vacías. Ocupados 40 horas semanales cobrando el mínimo interprofesional para poder pagar agua, luz, comida, la hipoteca de la casa que ya no tienes, la sanidad que ya no es publica, la educación que ya no es la misma para todos, los sueldos vitalicios de los que nos mienten, junto con sus deportivos y sus viajes en primera.
Pareciera que estamos esperando a que Morfeo nos ofrezca la pastillita roja que nos lleve al mundo real. Pues sí que nos hace falta despertar, estamos dormidos, estamos acomodados en la rutina del día a día, en un propósito sin sentido. Y es que ya a estas alturas, el que no sabe lo que somos, se lo digo yo, somos carne de cañón.  
Como consuelo nos queda esa frase de "cuando seas mayor lo entenderás" y esperar que sea cierta.
Y siento ser tan blanda, es que estoy demasiado ocupada trabajando 40 horas semanales y me han anestesiado lo suficiente como para no tener ganas ni de escribir.

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