Lucy


Raquel | 500px
He pensado en historias para contarte antes de dormir. Como son días calurosos y húmedos, te escribo sobre ellos y la tinta se expande en las hojas, porque están impregnadas del aire chorreante. Y los dedos se deslizan inseguros en las teclas, porque están demasiado hidratadas y la superficie está muy pulida.
Intentaré contarte algo que te ayude a dormir sin contrastes de temperatura, no quisiera provocarte una tibia desilusión.
 Quizás te gustaría soñar con muchachas que te rondan en pequeñas selvas tropicales o quizás en una joven pelirroja con camisón de seda, también roja, ondeando en la calurosa brisa nocturna, buscándote entre lascivos jadeos. 
Tal vez, su nombre es Lucy y muestra un perfecto pecho blanco en medio de una nube de seda y tul color carmesí. Se me ocurre que podría tener un impúdico encuentro  con una bestia, la más bella de todas y pienso que es probable que lo disfrute mucho más que tu leyéndolo o soñándolo. Pero en realidad deberías darle las gracias a Coppola y no a mi, por crear los escenarios que luego hacemos nuestros en infinidad de usos. Hoy lo usamos para dormir o para cuidarnos de un cambio de temperatura, de un resfriado o aún peor, para evitar dejar de tener sueños.




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