Carta de amor desesperada a mi blog


Querido mío:

Eres lo más inamovible que tengo por el momento. Para tener 31 años (casi casi), entiendo que es inusitado por tratarse de un servidor virtual. Extrañamente habitual, creo yo, pero es un “creer” que tengo últimamente. Un blog lo soporta todo, desde dramáticas composiciones de color, las interminables parrafadas sin sentido e incluso el abandono.
Yo te reivindico. A ti blog, mi fiel amigo. Mi honorable rincón del ordenador, de mi casa, mi sofá o mi mesa. Yo reivindico al blog, que nos reafirma cuando lo necesitamos, que nos subraya nuestra mediocridad y la hace visible más allá de las fronteras de nuestro cubil.

                                           ÉL NO LO HARÍA. NO ABANDONES A TU BLOG.

¿Qué fácil resulta empezar el proyecto y abandonarlo a los meses verdad? Es un acto aséptico, limpio, propio de un psicópata asesino en serie, de un Dexter de primera categoría. Somos unos hijos de puta. Por no pensar en las consecuencias, no pensamos ni en la gente a la que le importa bien poco lo que haces en ese espacio, les despojamos del placer de poder ignorarlo elegantemente con gestos de deditos serpenteantes en tablet, smartphone y trackpad.    



P.D: "Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir"

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