Todo sigue igual.



                                          

Se salva Emma Thompson porque yo en el 93 no habría podido por cuestiones biológicas innegables, que atendían a mis 10 añitos …. Que si no, el papel de Beatrice era mío. Ese papel me lo sabía yo de memoria. Cómo iba a desaprovechar las largas horas de soledad pueblerina, sino fantaseando con obras de Shakespeare y recogiendo hojitas para los gusanos de seda. Muy bucólico todo ello.
Kenneth Branagh es el culpable, ese mozetón al que quizás se le antoje yo demasiado bajita para un alto elogio, demasiado morena para un claro elogio y harto diminuta para un elogio grande. Pero al que respondería muy altanera: No hagas caso de esos proyectiles de papel que lanza el cerebro ¡El mundo debe poblarse!.



Creo que en general, esta obra toca en definitiva aquellos sentimientos universales como el amor, la volubilidad y la duplicidad. Todo aquello que nos repele, encierra quizás cierto grado de deseo. Y ahora hablando un poco más formalmente, en cada periodo de mi vida que la veo, presto más atención a unos personajes que a otros. Quizás en mi adolescencia prestaba más atención a Juan el hermanastro malhumorado del príncipe, en otros momentos a Dogberry, o a Don Pedro y todos ellos me aportaban una visión diferente del mundo.
Pero bueno, que no quisiera yo, seguirle reconociendo a estas alturas, méritos más que reconocidos ya a Shakespeare y su obra. Volvamos a Monsier Brannagh … :D



¿No es extraordinario que un simple gif tenga la propiedad de hacer salir las almas de su envoltura corporal?

No quiere decir todo esto, alma cándida, que aquel o aquella, que acertadamente (todo apunta a que sí) te odie abiertamente, a voz en grito, en entradas del Facebook o estados del Whatssup, te amen secretamente, golpeándose el pecho y besándose los cabellos (damos por válido también la vellosidad corporal). Es más posible que tu a ellos o ellas sí.
Piénsalo ….