No quería hablar de las cincuenta sombras de nadie, porque me toca los cojones imaginarios.

Para quien se pregunte si soy una más de esas personas que va vilipendiando a muerte esa historia, "Cincuenta sombras de Grey", mi respuesta es un sí rotundo. Es fácil hacerlo, puesto que se adivina un rollo intragable desde el primer momento. No me he leído esa inmundicia edulcorada ni lo pretendo, y  sobre el cómo supe de su existencia es por mi madre, a la que, para mi sorpresa y la de mucha gente a la que se lo comentó, no le gustó ni un pizco, porque según ella dijo: "Esa chica es comemierda y está escrito de aquella manera". Lo de comemierda, que es un insulto muy usado por mi familia (a mi me parece una maravilla de insulto) es por la protagonista, a la que mi madre ha terminado despreciando.
Al personaje se le describe como una chica no muy sobresaliente, una chica de lo más corriente, con la diferencia de que no para de follar con el millonetis del otro, o sea, el protagonista masculino... . Yo no he destacado jamás por mi inteligencia, ni por nada en particular, pero no he tenido que sacudirme los polvos ni los billetes de esa manera, así que me pregunto qué más ha hecho esa muchacha para ser merecedora de semejantes atenciones fálicas. Pero, tampoco es especialmente mona, ni es especialmente nada .... . Por mi parte, silencio seguido de más silencio.
Antes de que mi madre llegara a la conclusión: "esa chica es comemierda", me hizo comprarle los libros. A mi ya me resultaban bochornosos antes de saber a ciencia cierta que eran un subproducto de baja estofa, como bien me confirmó ella a las semanas de haberlos leído. Pero como quiero a mi madre, pues voy y se los compro y se acabó el asunto.
El porqué de mi anticipación a adivinar que era algo no digno de mi lectura, es porque, después de hacer un desmedido ejercicio de observación: mirar las portadas. Ya supe todo lo que había que saber.
Recuerdo bien que fui con mi hermana a una gran superficie para algún recado familiar y me dijo que teníamos que aprovechar para comprárselos, así que los cogimos y tuve que pasearme por el centro comercial con los benditos libros en las manos, porque ni mi hermana, que es ávida lectora y espectadora de las más dulcificadas historias, por lo que siempre le presupuse un exceso de romanticismo adquirido, que la podría haber hecho caer en la trampa, pues ni ella, quería que la vieran con aquello en las manos. Y así estuve, paseándome con los libros, aguantando el oprobio estoicamente y esforzándome por mi madre, que es una persona alegre y la hice sufrir en el parto.
No quería hablar de esta odiosa trilogía, porque me toca los cojones imaginarios, pero buscaba un pretexto para proponer soluciones más interesantes para entonar la rutina de pareja. Hay una preciosa lista de filmes, sin salirnos de la temática sadomasoquista, que harán que vuestros corazoncitos de salidos latan alborozados. Yo sólo haré una recomendación, Secretary, que además de todo lo bueno y lo mejor que se pueda decir, sí que tiene una portada merecedora de un paseo completo por un centro comercial.






No hay comentarios:

Publicar un comentario