La familia del de Whiplash

Si no has visto la película no sé si deberías leer esto. Si lo que querías es ver culos y tetas ... tendrás que ir a entradas anteriores, de cuando era más joven, después de los treinta ya no interesas a nadie, sería toda una sorpresa. Y dicho esto ... .



No paraba de recordar, mientras videaba este film, Whiplash, aquella frase que muy cabreada anoté una vez en una de mis libretas: "La mediocridad está tan cotizada al alza, que debería darnos esperanzas a todos". No es que la película me pareciera mediocre, al contrario, me pareció sublime. Me lo recordó, porque subraya de una manera aguda e inteligente la idiota y anodina sociedad en la que nos ha tocado vivir. 
No resulta llamativo ya, ver el triunfo ajeno basado en el aspecto y en el alarde de la posesión por la posesión, no resulta llamativo ser testigo de cómo se encumbran figuras públicas, sin entender (al menos yo) muy bien los motivos en muchas ocasiones.
La familia del de Whiplash y la de cualquiera.
¿No está maravillosamente bien pintado el cuadro familiar?. Padre apocado y relajado hasta la exasperación, golpe con cubo de palomitas incluido, porque ni lo ven. Tíos y primos cegados por la corriente aturdida y torpe de una masa ovina, que rozan el fanatismo y la incongruencia. 


He leído alguna reseña de la película y me ha parecido interesante como, por ejemplo, para mi total sorpresa, puesto que soy una ignorante en el asunto, musicalmente hablando tiene muchas faltas y errores.  Sinceramente me da igual, aunque son unos datos interesantes con los que he aprendido bastantes cosas. Yo creo, que más que de música, es una oda a la superación personal.
He disfrutado de esta batalla campal entre dos psicópatas, uno que aún no lo había sacado fuera y otro de lo más curtido en el asunto. He disfrutado como sinónimo de: emocionado, sufrido, impresionado, conmovido, turbado, escandalizado, encandilado .... .  Elegantísima primera escena y alucinante escena final como culmen. 
Siguiendo con la familia del bueno de Andrew, el joven prota, diré que consiguen con sus sandeces, que me caiga jodidamente bien el Señor Fletcher, que aunque se trate de un individuo de lo más peligroso, no es ni de cerca, aunque nos pueda parecer inconcebible, tan pernicioso como podría resultar padecer el descrédito del entorno más cercano de nuestro héroe, al que todos de manera unánime han decidido restregarle por la cara, que su trabajo, al tratarse de una actividad artística, no sólo que es algo subjetivo que no se puede medir, sino que es una etapa adolescente que pasará y que para para colmo de perroflautismo progresista y bohemio, no es ni remunerado, lo que es el latigazo final al que se agarran para hostigar el ánimo de los que no piensan como ellos.



Más que una película sobre el Jazz, creo que es un retrato de la época en la que vivimos, insisto. Sobre todo me pareció un retrato de muchas familias, quizás conozcas casos, yo tengo la desgracia de poder responder afirmativamente a eso. ¿No es agotador contemplar como las personas que, en muchos casos incluso han alabado la película como un extraordinario ejemplo de transformación personal son las mismas personas que, en realidad, usan las lentes de la frivolidad para moverse por el mundo? ¿No has estado en una comida familiar en la que alguien ensalzaba un best seller como algo de calidad incuestionable, sólo por el hecho de que el autor ha hecho caja, cuando no siempre se cumple esa premisa? ¿Tratan con más respeto a los más agraciad@s porque sí y punto? ¿Que este o aquel programa de televisión es muy bueno porque tiene mucha audiencia? ¿Te suena? ¡Bienvenido al club!
Con razón me alegré al ver como el desequilibrado del profesor le saca el genio de dentro aunque sea a leches, para poder exclamar, al menos en la intimidad de mi casa: ¡Toma ya! Y hacer recorrido mental por la cantidad de irritantes situaciones, como la de la cena de esta película, que has padecido o presenciado. Orgásmico.