Cuando una simple conversación te hace recordar demasiada mierda.

Hace unos días mentaban a una persona que estuvo muchos años en mi vida, una persona que ya veo como extraña y que percibo un poco como alguien más que se ha alejado y tampoco me he molestado demasiado en retener. Lo cierto es que se alejó porque al no tener yo nada que aportar, le resultaría tedioso soportar mi soporífera compañía. En el fondo me gusta más así,  ahora que me he dado cuenta de que me aportaba mucho complejo su compañía. Primero porque me daba cuenta de lo anodina que soy como nunca antes y en segundo lugar, porque la persona en cuestión no paraba de señalar ese hecho evidente. Pudo haberme dado palmadas en la espalda, y hacer el papel de buen amigo, ya que veía como se me cagaba el mundo encima, pero no, era mejor no ser políticamente correcto conmigo, ese "beneficio" se lo ofrecería a los demás, he de suponer.
Muchos me crearon complejos que no debí tener jamás. Si soy sincera conmigo misma, la culpa la tengo yo, pero sin dejar de ser honesta, los cabrones fueron ellos, casi al 80%.
Uno de los complejos que me han inventado individuos que pasaron por mi vida, es que dejara de hacer autoayuda con lo que escribo. He decidido, después de mucho pensar en el asunto, que no creo que eso sirva para absolutamente nada, como mucho para estar contenida y forzada en la vida en todas sus facetas. Sospecho que quería que fingiera para no sentir vergüenza ajena o algo así, es decir, que me pedía que me sintiera desdichada haciendo de lo poco que me gusta hacer y creo que es por eso, por andar acomplejada por si lo que escribía mostraba o no una supuesta debilidad, por lo que no termino de obtener el resultado que deseo. 
Que dejara de hacer "la nenita", es otro de esos grandes consejos que no he pedido. Con retrospectiva, no sé como no he partido alguna cara antes.
Dentro de mi lucha, casi homérica, está que en mi ADN anda mezclado el de mi padre, persona a la que ni desprecio ni adoro, por inexistente en mi vida. Es una indiferencia enfermiza en cierto modo, puesto que, me sé poseedora de muchos de sus rasgos y lucho por abolirlos a cada paso que doy en la vida. Prefiero equivocarme padre, a parecerme a ti en nada. 
Doy gracias a la divinidad que corresponda, por parecerme físicamente a mi madre, para que nadie me relacione con ese señor y en ese punto, debería quererme más, porque como digo, me parezco a ella y siempre me ha parecido tan guapa, con sus ojos mezclado de oliva y tierra, tan fuerte por la decisiones que tomó.
Son esas cosas primeras las que te marcan , la familia por buena o por mala, te deja esa huella en el alma. Es curioso que precisamente los que más complejos me inventaron son los que ya no están y no sé como les dejé en algún momento el beneficio de la duda, habiéndome cuestionado a mi misma. He tenido la santa paciencia de no excretar en sus malditas bocazas, cada vez que se han cruzado por la calle conmigo y han mirado para otro lado para no saludarme, siendo yo todavía una niña, o cada vez que sabías que sus vidas eran puro lujo, aderezado con cenas y zorras. Es posible que en mi material genético ande el interés por la coca y las fulanas, por ser una facha de manual, no lo sé, por el momento siento repulsión absoluta y me alegra que no me quieran en sus vidas. Sobre si la pelota está en un tejado o en otro, digamos que por mi, como si se la han metido por un esfínter y se la han sacado por el otro.
He andado más preocupada por tener algo que comer y un sitio donde dormir. Recuerdo épocas de hambre, de miedo, de rabia y de frío y esa gente, nunca estaba. Recuerdo momentos alegres pero solitarios, haciendo que todo tuviera un sabor agridulce, como metálico al final y el dinero que racionaba, para poder ir cada fin de semana a casa de mi madre y no dejarla sola o que le pasara algo malo. Haré una mención especial a uno de aquellos trabajos que me vi obligada a aceptar, una cafetería en La laguna en la que entraba a la tres de la tarde y salía a las dos de la madrugada, sino más tarde algunos días, me pagaban una miseria, no dejaban que me sentara en toda la jornada para descansar, no me dejaban comer, a pesar de que les preparaba la cena al hijodeputa del dueño y al cerdodemierda del hijo, aguanté bromas de mal gusto y ni siquiera me hicieron un mísero contrato de media jornada. ¿Y esa gente cargada de consejos y sabiduría, que en muchos casos se hacían llamar familia, dónde cojones estaban?
"Qué pena, al fin y al cabo es tu padre , y padre sólo hay uno, deberías hablar con él, porque luego se morirá o estará enfermo y eso quedará en tu consciencia".
No creo que yo deba dar oportunidades a personas que sé innobles de antemano y mucho menos, que su ausencia en mi vida, ahora tranquila y sosegada, deba cargar mi consciencia por su posible falta de salud o por la llegada del fin de sus vidas. Lo que sí creo, es que si escribo sobre mi vida, lo hago y punto. Si les parezco un despojo humano con el que prefieren no tener ningún tipo de trato, pues muy bien.
Mi consciencia no es la pared sobre la que cualquiera pueda lanzar mierda. 
Lo que me podría pesar con el tiempo, es no coger todo lo aprendido y aplicarlo en mi vida, siendo una pareja a la altura del amor y el respeto que recibo y no olvidando mostrarlo yo también, sin importar todo lo demás, por ejemplo.
Así que, a todos los : No escribas para hacer terapia, no deberías hablar sobre tu orientación sexual porque la gente se puede ofender, deberías escribir más y mejorar y sacar menos fotos, deberías sacar más la cámara y ser más constante, deberías escribir mejor y no ser auto-complaciente, mejor nos lo mandamos por privado, cualquiera diría que son hermanas con lo guapa que es ella, cualquiera diría que son primas con lo guapa que es ella, si haces topless vas a incomodar a los demás, seguro que no tienes ni idea de quién es Queen, a tu edad deberías empezar a ir al gimnasio, no deberías ver esa serie, no deberías leer ese libro, como nadie de tu familia tiene estudios no vas a ser más que ellos, lo que pasa es que tu no eres tan guapa ni tan simpática, la culpa es tuya porque no tienes paciencia, tienes que conservar ese trabajo porque sino te quedas en la calle, mejor no te matricules porque es como tirar el dinero, ... 
 ... quédense donde están y no se tomen muchas molestias en volver.

Dicho esto, sobre las dos historias en las que ando inmersa, no he publicado nada aún, espero que al menos una coja la forma que quiero, vaya mal o vaya peor y sobre todo porque me da la real gana.