Eso es que tienes mucha personalidad



Cyrano de Bergerac



Debe ser jodido tener una cara sin ninguna cosa especial. La cara concentra el interés de todo aquel que se dirige a nosotros en algún momento, y disponer de un buen apéndice que persuada a nuestro interlocutor, presenta multitud de usos, que pueden ir desde el despiste, hasta la hipnosis. Un amante esquivo puede acabar rendido a tus pies casi sin poder resistirse a su poder de atracción. Yo no me puedo quejar. 
Cómo afirma Cyrano de Bergerac, "una nariz grande es característica de una hombre afable, bueno, cortés, liberal y valeroso, tal como soy y tal como vos nunca podréis ser ... ." Digamos que se aplica a ambos géneros y que además, para reforzar la tesis, no hace falta ser poeta ni mosquetero, el único mérito es que la genética te la haya dado cual poder mutante.
Uma Thurman, Adrien Brody, María Callas, Sara Jessica Parker, Owen Wilson, Barbra Streisand, Anjelica Huston, María Valverde, Berto Romero. 
Recuerdo una conversación en la que alguien me soltó que se notaba que me había currado una personalidad de puta madre para gustar, y otra en la que me advertían sobre los peligros de operarme, puesto que me cambiaría totalmente la cara y no me quedaría tan bien.  Otra de las virtudes de una buena nariz, es que tiene un radar de subnormales incorporado. Esto es un secreto que estoy destapando en este momento, el Club Bilderberg de La Nariz se estará acordando de todo mi árbol genealógico, rasgándose las vestiduras, desmayándose y blasfemando en distintos idiomas, pero la verdad, es que aunque sientas que tienes un monstruo deforme en la cara, para un porcentaje formidable de personas, le parecerás la mar de atractivo y/o/u apasionante, descartando de manera natural a aquellos para los que el aspecto se reduce a los estereotipos típicos. Lo usamos de filtro como un hastag: #NarizGrande #Sexy #Inteligente #BuenAmante.
Ahora que la normalidad parece la nueva lacra, los desnarigados no entienden que nuestro valor está en alza. Con nuestra gracia natural, como un acto de impudicia, anunciamos allá a donde vamos: Por aquí va una persona excepcional.
Como consejo o apunte final añadiré lo siguiente: Cuando sepas que esa persona recibidora de tu afecto se halla cerca, nada de mirar de frente, nada de intentar disimular lo que hasta ahora, estoy segura de ello, viste como un defecto, plántale delante tu perfil, que lo vea bien, que sea lo primero que vea en el paisaje, que sepa con quien se ha topado, que sepa de su fortuna desde ese mismo momento y sienta que al fin, la suerte le ha tocado.