Teorías.

Vivir junto a un gran volcán y estar rodeados de plátanos, no da tantas ideas como podría parecer desde fuera. En realidad, se podría pensar que nuestro aire "relajado" es por ese exceso de frutas con formas fálicas o por las altas temperaturas, pero no. Sencillamente es porque nos sale de las papayas y los mangos, hacer las cosas a nuestra manera.
Tampoco es que estemos muy intrigados por si el Teide de un día para otro explota, ni nada similar. Creo que lo más interesante que ha pasado últimamente es que grabaron gran parte de la película "Jason Bourne" y en mi caso, que tenía unos días libres vi a Matt de lejos, mientras charlaba con gente del equipo de grabación antes de unas escenas en la Avenida de Anaga.
Estoy cabreada con el asunto en cuestión, porque en su momento me compré lo que creí el pack definitivo de Bourne, en el que para colmo me metieron bien metida, la peli en la que Damon solo sale en una foto tipo carnet y aún así, creí que había hecho la mejor compra de mi vida (tampoco tanto, estoy dramatizando por si alguien lo lee y me regala la nueva cuando salga) y ahora resulta, que como ya habríamos pensado muchos, la última no era más que un relleno a la espera de que se pusieran de acuerdo con este muchacho para venir a rodar a Tenerife la quinta, porque les sale por cuatro perras y supongo que por cuestiones de agenda o de que el actor podía estar harto a más no poder, de interpretar siempre al desmemoriado David Webb (doy este dato, para que se note que no ando babeando cada vez que me pongo uno de los DVDs, todo el tiempo, también presto atención y todo eso)


Aquí la prueba del engaño "La colección completa 4 películas"


La cosa es que en verano, si además tienes unos días de vacaciones, sin querer haces balance de todo, desde porqué estás dónde estás, qué quieres hacer realmente, y con el pausado ir y venir de nuestras propias vidas y de las cortinas con la brisa estival, piensas: Así no se consigue nada, quizás ya es tarde para otra cosa, ya han pasado X años desde que despachurro palabras en este blog y aún no consigo escribir ESE LIBRO que me sacaría de la miseria, cada vez tengo menos dinero y trabajo más. 
Si te pones a buscar en internet información sobre la vida de Matt Damon, no en modo acosadora, sólo en modo perdedora en la wikipedia, siempre me quedo en el pasaje en el que se llevó el Óscar por el guión de "El indomable Will Hunting", así que cuando lo vi de lejos en la calle pensé: Mira, un cabrón que lo consiguió. Con todo el cariño claro está y no por la fama de ahora, que sería una cosa frívola que no me interesa y esa es la verdad, sino porque en aquel momento tenía veintiocho años e hizo algo que para mi es la hostia, así en palabras gruesas y llanas.
Al principio quería ser Anaïs Nin, más tarde el Marqués de Sade, fantasee en algún momento con ser Henry Miller, pero me desbordaba tanta fuerza. Quise tener la valentía de Rimbaud. Quise ser cualquiera con talento. Con los tiempos, las preferencias se van perfilando, pero te queda llevarte un poquito de cada uno, deseando que llegue esa brillantez por transferencia visual. Según esta teoría, cada frase traspasaría tu pupila, para pasar por todo el corriente sanguíneo y se alojaría en tu cerebro, para influirte a lo largo de los años.
Ojalá fuera cierto, aunque entonces parecería que la agudeza no sería exclusivamente de uno mismo, sino de todas estas personas que nos dejaron un legado con el que chutarnos las neuronas. 
Aunque podría rebatirme a mi misma esta loca teoría, echando mano de Orwell, que en su novela "1984", decía: "Pensó Winston que los mejores libros son los que nos dicen lo que ya sabemos". Así que me reformularía, e iría más allá, diciendo que en realidad, lo único que hacemos al idolatrar a todas esas personas talentosas, es confirmarnos a nosotros mismos lo que ya sabemos o lo que ya pensamos. Decimos "de acuerdo, esto era justamente lo que yo pensaba, pero necesitaba que alguien lo expresara por mi", así que el mérito es de todos. De nada por el Óscar, Matt.
Ya lo sé, es una estupidez que no va a ninguna parte. Sólo andaba pensando esto, porque no recuerdo haber escrito casi nada de lo que he escrito, sólo me suenan las frases, al igual que las de los libros que he leído. Supongo que, al materializarse las ideas, nos desprendemos un poco de ellas y se quedan en un limbo mental o en un blog, o en un montón de libretas viejas que un día encuentras.
Tenía una amiga que dividía a la gente en Griegos y Romanos, creía que era una forma sencilla de separar en grupos a las personas. En resumen, prescindiendo de la cantidad de ejemplos y símiles que usaba para dar veracidad a su hipótesis, opinaba que los romanos eran seres de fuerte personalidad y con un característico sentido práctico, me decía “Por ejemplo los acueductos, les daba igual que fueran horribles, era una forma práctica de llevar el agua, una solución inteligente y punto, o crees que se plantearon algo más que no fuera el sentido puramente funcional”. De la cultura helénica, y aquí se extendía más, destacaba su gusto por la belleza, por la armonía,  el hedonismo, su concepción del arte, “las columnas con preciosas formas, los templos majestuosos”.
Vamos, que según ella, están los del sentido práctico: currar, cobrar, programar, responsabilidades. Y los que hacen igualmente todo eso porque no les queda más remedio, sino, vivirían de otra manera dando más valor a lo que de verdad es importante: el amor, la creatividad, la libertad.
A mí me metía en el último grupo y eso me encantaba, pero me costó años creerlo de verdad, quizás por eso nunca me he sentido plena, no he dejado salir a tiempo a mi griega. Me sentía aliviada y justificada escuchando esa teoría, porque pasaba de ser una chica sin expectativas de futuro, a ser una poeta de la vida, una amante de las cosas importantes.
Muchos creerán que todas estas teorías son como poco una gran estupidez, que se basan en nada, en simples observaciones personales, conclusiones subjetivas muy alejadas de lo que es el rigor científico. Teorías vomitadas por una cabeza recalentada por el sol en estas latitudes del globo terráqueo, por el exceso de fruta tropical, porque nos falta un poquito de aire o porque andamos desconsolados con nuestro "pack INcompleto de cuatro películas". Supongo que la respuesta es : Sí y qué.

No hay comentarios:

Publicar un comentario