Un pequeño adelanto y cosas por las que estoy pasando.

¡Holix! ya pasamos el mes de Noviembre. Pasó el Nanowrimo y como ya comenté en el post anterior, aunque no conseguí llegar a las 50000 palabras, sí que conseguí perfilar una idea y tener casi todo el libro, que estaba como un nudo marinero en mi cabeza, por poco escrito en su totalidad.
Poco a poco, haciendo malabares con el tiempo, fui desenmarañando las ideas que al principio parecían inconexas y luego empezaban a acoplarse como las piezas de un puzzle. 
De verdad que estoy contenta, no solo he conseguido escribir muchas escenas y prácticamente lo tengo todo acabado, a la espera de revisar y perfilar como cosa buena, sino que me he demostrado a mi misma que soy capaz.
A pesar de lo contenta que me siento por esto, no puedo evitar el sabor amargo de no haber logrado las palabras para conseguir el reto. No es porque sea una persona competitiva, lo cierto es que no lo soy, sino por el motivo.
Esta época para mi, no es familiar como para el resto. Son unos meses en el que veo menos a la familia que nunca y todo mi mundo se trastoca. Ojalá pudiera decir que me compensa de algún modo, pero tampoco es mi caso.
Me explico.
Llevo más de siete años haciendo lo mismo, a día de hoy no creo que tenga posibilidades de conseguir mejorar a nivel profesional de ninguna manera. Por las condiciones de los horarios y sueldo, a pesar de haberlo intentado en varias ocasiones, no he podido formarme al margen, para lograr ampliar mis capacidades y así aspirar y propiciar un cambio más beneficioso para mí.
Me quejo mucho de esto, porque es frustrante a un nivel que ya no puedo soportar, estar encerrado en un cubo de cristal, mientras las posibilidades de llevar la vida que esperabas, se esfuman con el paso de los años. 
Llevo varios meses buscando empleo, cada vez que coloco una solicitud en una oferta, soy rechazada de modo inmediato. Ahora me culpo porque es probable que se deba a mi edad, a mi aspecto, a mi género o a mi cara de amargura. Sé que no soy una lumbrera, pero joder, no soy tan estúpida.
Estoy escribiendo esto mientras miro el reloj, entro al mediodía a trabajar y antes tengo que ocuparme de asuntos personales, llegaré por la noche y mañana tengo visitas familiares, es posible que al llegar, cuando me sienta más fría que en este momento, o al menos eso espero, me sentaré con una calculadora y esbozaré sobre la posibilidad de irme del trabajo y probar suerte buscando otro empleo, dando un salto de ángel, que es justo lo que no me he permitido hacer en la vida. Vivo con lo justo para comprarme un par de pelis y de libros de vez en cuando ¿Cómo carajo lo voy a hacer?
Haber estado escribiendo, me ha proporcionado suficiente alegría como para no estar tan hundida y tan triste como sería normal que me sintiera en estos momentos, así que para mí, ahora esto es lo más importante, y me agarro a ello como a un clavo ardiendo.
En fin. Yo quería enseñar solo un pequeño párrafo de mi historia, a la que he puesto por título, después de barajar diferentes opciones "Nuevo Espíritu". Como digo es un pequeño, pero que muy pequeño fragmento sin corregir. He cambiado un poco la portada que tenía hecha a principios de noviembre.
Diría que se trata de una historia de fantasía y que es probable que se pueda encasillar en ese concepto tan guay que llaman jóvenes adultos, o eso creo yo. No sé si después del duro trabajo que me queda, en especial de corrección, llegará a gustarme el resultado, ya que por ahora solo pienso en  los errores y problemas en la redacción de algunas secuencias.





-Dime -Apuró su pipa y se le acercó soltando en su rostro el humo -¿Qué ves querida? 
En cuestión de segundos no solo no veía nada, sino que tosiendo, apartando el humo de su cara se dio cuenta de que ya no se encontraba donde creía estar.
Frente a ella, sí estaba Lenina, clavándole la mirada, pero todo alrededor era un paisaje extraño.
-Me llamo Clara.
-Ya lo sé cariño, ¿Qué ves?
Se impresionó, su cuerpo estaba tenso. Una sensación de ardor se instaló en su nuca unos segundos y luego un fuerte sonido pareció inundarlo todo, como el sonido prolongado de un gong.
-¿Dónde estoy?
-Relájate, pronto lo sabrás y charlaremos de ello con una buena taza de café.